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Las sensaciones que generan los aromas

Por Alejandra Suárez | 12 May, 2020 | Marketing Sensorial, Aroma de Marca | 0 Comentarios

Las experiencias de impacto o impresión que generan los aromas y su relación con los recuerdos, con la sensación de satisfacción al entrar a un recinto, se remonta a décadas atrás.

Especialmente durante las congregaciones de personajes dedicados a la política y durante las celebraciones de actos religiosos, que si nos detenemos por un momento e imaginamos como era vivir en el año 1300 antes de cristo bajo las condiciones de higiene y limpieza de la época, aunque si nos imaginamos por un momento como habría sido vivir en esa época, con ciertas condiciones de higiene y limpieza, no debería sorprendernos que se experimentaran olores fuertes y penetrantes, que hacían al ambiente denso y, quizás, incómodo, lo cierto es que la fuerza de la costumbre terminaba opacándolo.

Sin embargo, a pesar de las circunstancias dadas por la naturaleza de ese tiempo pasado, también era común que en esas reuniones en las que, probablemente, se definía el futuro de un país, una región, una conquista o una guerra más, se hiciera uso a la vez de algún extracto natural, de una planta o algún componente que produjera un aroma y contrarrestara el olor natural de las ciudades y poblaciones y generara sensaciones más placenteras. Así mismo, el culto a los dioses y la religión, pionera de muchos hábitos, incluso actuales, muy seguramente sin la conciencia del momento, estarían dando los primeros pasos para lo que hoy en día llamaríamos marketing olfativo.

A lo mejor, la intención era atraer a la comunidad con un encanto significativo, con un aroma diferenciador al común de la ciudad o al acostumbrado por los pobladores, y que generara un perfecto recuerdo o una conexión con lo que representaba alabar a un Dios todo poderoso. Sin saberlo, políticos y religiosos imprimían una marca a sus actos fervorosos, y esto se mantendría en el tiempo hasta la actualidad.

Así pues, la palabra perfume, proveniente de las raíces latinas per-fume, que quieren decir a través del fuego, o a través del humo, es ahora mucho más que una simple palabra, convirtiéndose en un estilo de vida, un lenguaje que, incluso hoy, una marca puede emitir o generar para impresionar a su público y lograr ser recordada positivamente y grabada en la mente de los consumidores.

Mucho se ha estudiado sobre la historia de los aromas y en ello hay un hecho indiscutible: los perfumes, antes de ser productos dedicados a usos cosméticos, por su carácter sensorial que se entendía como místico. Eran objetos vinculados a la concepción de lo divino; tal vez sea esta la razón de que los buenos aromas los mitifiquemos sin saber, dándole una mayor relevancia, y pudiéndolos usar hoy en día para hacer marketing olfativo.

En resumen, a través del marketing olfativo las marcas logran comunicarse con sus clientes o sus compradores usando un lenguaje distinto. A través del olfato enamoran, logran que un cliente permanezca en un sitio por más tiempo y que esa buena sensación, que se despierta al oler la fragancia, genere un vínculo único de la marca con una imagen olfativa, imperceptible por quien la vive, pero contundente y significativa. Este efecto sensorial desencadena finalmente una reacción de recuerdos y emociones hasta de placer, y hace que el resultado de la relación sea esa comunicación efectiva, aunque sin palabras, entre el cliente y la marca.

Autor: Alejandra Suárez, equipo accorde. | Revisado por: Maria Maldonado Communications Unit MT Agencia

Fecha: 12/05/2020 19:00, Bogotá, CO

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